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Revolucionando la Educación: El Auto Aprendizaje y las Nuevas Tecnologías

Avatar Estudiante universitaria
Jazzmín Arévalo Olivera
Se registró el día 14 de junio de 2018
  • 2 Artículos
  • Edad 19

De seguro todos hemos escuchado en algún momento a nuestros padres o abuelos hablar de cómo era antes hacer una tarea. ¡Todo un ritual! Ir hasta una biblioteca, buscar entre una infinidad de libros, seleccionar dentro de cada uno la información específica que se necesitaba, y si por desgracia, no hallabas lo que requerías, debías repetir el proceso desde el principio. Tal vez ese era un factor para que el aprendizaje se limitara únicamente a lo que era proporcionado en las escuelas y bibliotecas, y fuera de ello, existía una gran barrera para seguir desarrollando otras habilidades y conocimientos. Esto quiere decir, que la información siempre fue abundante, sin embargo, nunca existió tanta facilidad para tener acceso a ella como ahora.

Hoy en día, no existe limitación física de acceso al conocimiento, podemos elegir entre millones de libros virtuales de manera fácil y gratuita sin que estos ocupen mayor espacio tangible que el de una tablet, computadora o teléfono móvil, tenemos todo tipo aplicaciones educativas, programas, cursos virtuales, tutoriales e incluso redes donde podemos compartir aprendizaje con personas de todas partes del mundo sin movernos de nuestras casas. En efecto, vivimos en una época donde tenemos un alcance increíble y aun así, nos seguimos limitando a aprender únicamente lo que el sistema educativo siempre nos ha enseñado.

Pero en este punto, entran a tallar grandes interrogantes, ¿qué utilidad le damos a todo lo que aprendemos? ¿acaso no nos han inculcado desde la escuela de que la correcta forma de dar valor a nuestra capacidad intelectual es con una calificación? Y hacemos esto por años, limitándonos a recepcionar y memorizar únicamente para aprobar, sin conocer la verdadera utilidad de lo que nos enseñan. El problema no radica directamente en las lecciones que recibimos, sino que nos han estado preparando teóricamente para proveer respuestas a los problemas, sin darnos a conocer todos los factores que intervienen en el arte de resolverlos.

Entonces, la gente pasa mucho tiempo memorizando sin tener la menor idea de cómo realmente aplicar esto en la práctica, en lugar de comenzar a realizar habilidades de manera paralela a la teoría que hagan posible que tantas enseñanzas tengan sentido al emplearlas en el trabajo y la vida cotidiana.

Aptitudes como la expresión oral, la negociación, empatía, creatividad, gestión de emociones, gestión de tiempo, meditación, productividad, programación, liderazgo, lectura veloz, incluso primeros auxilios, son algunas de tantas destrezas que siendo fusionadas con toda la información a la que tenemos acceso, serían la llave maestra para abrirnos nuevas puertas a todo tipo de oportunidades.

¿Y cómo desarrollar todo esto? Pues poniendo en práctica el auto aprendizaje, una característica que todos tenemos innata. Si observamos el comportamiento de un niño, es evidente que se encuentra aprendiendo cosas nuevas en cada momento, los niños están obsesionados con la curiosidad, ellos no necesitan profesores, incluso no tienen miedo a hacer preguntas por más obvias o extrañas que parezcan. Y nosotros, ¿en qué momento dejamos de ser esos niños para convertimos en seres robotizados que solo buscan retener la mayor cantidad de información para “ser más competitivos” y decorar el currículum en lugar de desenvolver verdaderas habilidades? ¿en qué momento murió esa creatividad y fue reemplazada por la presión de un sistema educativo que no permite potencializar todas nuestras inteligencias?

Ahora, es nuestro deber elegir entre la infinidad de opciones que nos brinda vivir en una época en la tenemos casi todo al alcance de nuestras manos. Así, complementar todo lo instruido en las escuelas y universidades, con habilidades que podamos desarrollar de manera autodidacta con el objetivo de pasar de ser espectadores, a ser héroes y protagonistas de nuestro propio aprendizaje, comenzando a disfrutar lo que hacemos, decidiendo qué cosas nuevas queremos aprender según las actividades que nos agradan desempeñar y auto educándonos al ritmo en que sintamos que podemos avanzar.

¡Recuerda que todos somos talentosos para distintas destrezas, solo depende de nosotros descubrirlas y perfeccionarlas!






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