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Hemos nacido para servir

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Jazzmín Arévalo Olivera
Se registró el día 14 de junio de 2018
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Xena Radnor, turista que se quedó en Perú para limpiar el Río Italaya
Foto: Xena Radnor/Facebook

Xena Radnor, turista que se quedó en Perú para limpiar el Río Italaya Foto: Xena Radnor/Facebook

Todos los seres humanos hemos nacido con un propósito, ¿cuál será el tuyo o el mío? esa es una pregunta que cada uno debe responder de manera personal. Creo que nadie tendrá una respuesta idéntica, todos hemos nacido con un propósito distinto. Sin embargo, de algo sí me encuentro segura, y es que la vida nos va a entregar tanto como nosotros sepamos poner ese propósito para el servicio a los demás. En este artículo quiero hablarles de cómo encontrar esa vocación de servicio en nuestra vida diaria.

Y es que el alma humana es el director musical que entona el instrumento de nuestro cuerpo físico, va uniendo nuestros acordes y nos lleva hacia la hermosa melodía del propósito. El punto de partida para buscar trascender, encontrar más allá de nuestras propias necesidades y dejar de ver el mundo como un conjunto formado por seres individuales, sino por personas quienes están dispuestas a buscar un equilibrio colectivo para salir adelante. Lo menciona Deepak Chopra en su libro Las 7 leyes Espirituales del Éxito: este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva”. Así es, dejar circular esta energía vital dentro de cada ser, es aquello que le da vida a nuestro ser: el servicio.

Es en este punto, donde debemos tener claro que existe una gran línea entre lo que exigimos que pase en nuestro entorno y lo que hacemos para que esto suceda. En esta línea se encuentra el equilibrio entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces, esa armonía a la que probablemente muy pocos seres humanos llegarán por completo, pero cuyo camino de búsqueda puede llegar a enriquecer espiritualmente a cualquiera que lo recorra. Y ese es el camino que yo quise compartir con ustedes, pues aún siento que estoy comenzando a subir la empinada montaña para encontrar el equilibrio que tanto anhelo, pero el trayecto se torna mucho más hermoso cuando puedes motivar a otros a que también lo sigan.

Y con “vocación de servicio” no me refiero únicamente a la caridad (relación que la mayoría de gente asocia cuando preguntas a qué consideran que la definición de servicio), sino a reflejar en las acciones cotidianas que somos capaces de ser testimonio viviente de que los valores y los ideales aún se siguen practicando en nuestro día a día, y de cómo nuestro entorno podría cambiar si constantemente nos detuviéramos a pensar en esto.

Conductas que son vistas como “insignificantes”, te permitirán conocer cosas nuevas y distintas vivencias que podrás compartir con los demás, pero ¿cómo comenzar? Puedes regalar una sonrisa, ser atento con las personas, dar gracias a los demás, saludar con alegría, brindar apoyo a quien lo necesita, compartir tus conocimientos, aprender a pedir perdón y a perdonar, brindar críticas constructivas o estar dispuesto a escuchar. Todas estas son actitudes que demuestran la medida en cómo podemos entregar por medio de nuestro tiempo, en el aprecio, afecto, tolerancia y amor que tenemos para construir un mundo mejor.

En realidad, si pudiera explayarme con todas las hermosas experiencias que viví, me faltarían palabras para expresar lo agradecida que estoy con la vida por cada oportunidad que me ha dado de relacionarme con personas que en el camino me han enseñado cosas nuevas, entre las cuales aprendí a darle un valor distinto a lo que podemos hacer.

¡Así que vayan y comiencen a practicar el servicio! Recuerda que solo necesitas generar en ti mismo esas ganas de comenzar un día distinto y darte cuenta de que en las pequeñas acciones se encuentra la clave del cambio.





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