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El Huevo de Dragón en el Jardín

Avatar Plan B-Erde
Se registró el día 27 de diciembre de 2017
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Todos en algún momento han leído un libro, o han visto una película que cuenta la historia de un héroe. Quizá se relata de una manera muy explícita, como en las historias de superhéroes, o quizá de una forma un poquito más complicada, como en Star Wars o en el Señor de los Anillos. No importa cuál, escoge tu favorita y piensa en ella.

Siempre, el héroe empieza siendo un individuo ordinario, como todos los demás; pero luego, hay un momento muy especial en cada una de esas historias, en el que algo fuera de lo normal le sucede a ese chico o chica, y ese es el inicio de que se conviertan en héroes. Seguramente puedes identificar ese momento en la historia que escogiste…

Yo me acuerdo muy bien de cuando leí Eragon de Christopher Paolini cuando era una adolecente. Quizá tú también conoces el libro o la película. De cualquier manera, Eragon es un simple joven campesino viviendo una vida ordinaria en la granja de su tío, cuando un día, mientras está de cacería, se encuentra una extraña piedra azul, que resulta ser un huevo de dragón.

Al principio, Eragon no tiene idea de que es un huevo de dragón, y hasta trata de venderlo, con la esperanza de ganar algo de dinero con esa piedra hermosa, sin embargo resulta ser tan extraña, que ningún mercader conoce su valor, y por lo tanto prefieren no comprarla. Después de un tiempo, el bebé dragón nace, y para no arruinarle la historia a los que lo quieren leer, solo diré que ese es el punto en el que la verdadera aventura comienza.

Las historias de héroes nos gustan mucho porque nos recuerdan del potencial que todos tenemos dentro. Y en este punto puede que estés pensando: “Pues tal vez, ¡pero yo nunca he encontrado un huevo de dragón en mi jardín!”. Pero… ¿realmente lo has pensado?, ¿estás seguro de que no has encontrado ninguno? Es decir, de acuerdo, quizá no era un huevo de dragón, pero es que ¡no siempre es un huevo! A veces, es un mensaje escondido en R2D2… o en tu propia cabeza.

El huevo de dragón normalmente llega en forma de una idea o de un sueño. Al principio no le das mucho valor, pero por algún motivo, se queda en tu cabeza y no te abandona. Después de un tiempo, le cuentas a alguien, pero a los demás no les interesa tanto, y entonces te quedas sólo con ella. Justo entonces es el momento en el que puedes descartarla como algo irrelevante, o creer en ella, seguirla y embarcarte en la aventura.

Entonces, si nunca habías pensado de esta manera, te sugeriría que empieces a ver tus sueños e ideas como invitaciones para irte a una aventura. Tristemente, muy seguido descartamos nuestros sueños como algo imposible de cumplir, o estamos muy asustados de creer en ellos. A veces queremos deshacernos del huevo, aún cuando luce hermoso, porque conservarlo significa embarcarse en lo desconocido. Al hacer eso estamos decidiendo quedarnos como gente ordinaria, viviendo vidas cómodas en casa y sin hacer una gran diferencia, regidos por la rutina.

Por el otro lado, aquellos que confían en sus ideas y siguen sus sueños se topan con tiempos mucho más duros, luchando contra demonios y enemigos, arriesgando sus vidas en el proceso de completar su misión, pero de manera paradójica, de eso se trata al buena vida. Se trata de tomar el riesgo, de tener pasiones, y finalmente, de hacer algo bueno por el mundo.

Hoy en día, nuestro planeta necesita muchos héroes más, y todos tienen el poder de convertirse en uno, así que la próxima vez que tengas una idea, considérala algo precioso, consérvala, atrévete a creer en ella, y acepta su llamado.





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